Adornando la clara pared del salón de mi residencia en Maryland cuelga un colorido óleo, que plasma en el lienzo un inspirado momento de mi actuación en un ruedo.A menudo, mis amigos, especialmente si eran aficionados a la fiesta brava, me preguntaban “¿quién pintó ese cuadro?” Mi respuesta era siempre idéntica “lo pintó un amigo de mi niñez, que como yo soñaba con ser torero”. Poco más podía añadir sobre el amigo que desde los cincuenta le había perdido la pista.
Más de una vez mientras admiraba el cuadro, había pensado en el viejo amigo. Recordaba que de chiquillo, allá por los fines de los años cuarenta toreábamos de salón en el Barrio de la Macarena en Sevilla, en donde ambos nos criamos, y que incluso nos escapamos a torear en tentaderos un par de veces. Teníamos en común, a diferencia de otros ‘maletillas’, que ninguno de los dos abandonábamos nuestras obligaciones escolares, lo que nos obligaba regularmente a entrenar bajo la luz de la luna.
Mientras yo, con la ayuda de mis primos los famosos toreros los Martín Vázquez, en la primavera d 1950 me trasladé a Madrid para iniciar por los pueblos cercanos mi aventura torera, mi amigo, como miles de jóvenes que entonces pretendían ser torero, no tuvo ni la ayuda ni las oportunidades mías para realizar su sueño.Paulatinamente, por las exigencias de mi carrera nuestros entrenamientos juntos cesaron, pero no el casual contacto ni el afecto que nos teníamos.
Pero volvamos al cuadro. En el otoño del 1952, al regresar a la Macarena, después de mi triunfal presentación en Madrid, le dediqué una foto a Pedro Escacena, que así se llama mi amigo. La foto había captado un sevillanísimo recorte de mi faena al primer novillo que lidié en Las Ventas. Pedro, que ya había iniciado sus estudios de pintura, pero sin olvidar su afición taurina, me sorprendió regalándome un óleo que había pintado inspirándose en la foto. Ahora bien, la licencia creadora del pintor había añadido mas gracia al pase al imaginativamente situarlo en el brillante marco del amarillo albero del ruedo sevillano y rodearlo de los armoniosos arcos del la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla.
Después de diez años en los ruedos y una retirada prematura, el camino de la vida me llevó a emigrar a los Estados Unidos en donde proseguí una carrera pedagógica, pero como Pedro, aun con en el toreo en mi alma. Pero ¿qué camino habría recorrido Escacena?.En 1994, en una conversación telefónica con mi cuñado Antonio Mihura para concretar los detalles de mi ida a Sevilla para asistir a las corridas de feria, Antonio me dijo “Mario, acabo de encontrarme con tu amigo el pintor, Pedro Escacena. Me dio su teléfono para que lo llames cuando vengas”. “¡Píntor!” exclamé con sorpresa, temiendo que se refiriera a una clase de pintor menos ilustrada. Mi cuñado continuó, “¿no has visto como Pedro ha dado vida al arte de Curro en el cartel de la feria que te envié?” Al colgar me di cuenta de mi ceguera mental al realizar que el autor de mi cuadro era el mismo Pedro Escacena, cuyos carteles yo mismo había visto y apreciado colgados en paredes anunciando corridas y publicados en revistas. Mi torpeza consistió en no haber relacionado ni los carteles ni la firma con el cuadro de mi salón.
Ya en Sevilla, durante esa feria, y en varias ocasiones después, volvimos a reanudar nuestra amistad dormida, recordando momentos de nuestra juventud y hablando sobre el presente, pero nunca me informé cual fue el camino que Pedro recorrió para hacerse un conocido pintor y para plasmar en lienzos con pinceles y óleos el arte que no creó con capote y muleta en los ruedos. Así que una tarde de octubre de este primer año del siglo, en su chalet sevillano, rodeados de sus cuadros, Pedro y yo mantuvimos un extendido diálogo, del que resumo los pasos que en su camino artístico mi amigo recorrió.
Consciente que el arte es nato pero la academia lo acrecienta, completó cuatro años de estudios básicos de pintura en la Escuela de Arte y Oficio de Sevilla y los amplió con otros tantos años de estudios tomando cursos especializados. Refiriéndose a su vida académica Pedro comentó: “mi maestro Santiago Martínez, un discípulo del Sorolla, me influyó enormemente en mi estilo de combinar movimiento, luz y colorido”.
Como un pintor novato no come solo del arte, para satisfacer sus necesidades económicas de él y su familia, por unos años tuvo que trabajar como ilustrador artístico comercial en una empresa sevillana hasta conseguir la holgura monetaria para dedicarse, como él dice, ‘solamente al caballete para vivir para y de la pintura”.
La creatividad de Pedro no se limita a pintar carteles taurinos, pues se mantiene ocupado pintando por encargo retratos y muchos otros motivos no relacionado con el toreo. Sin embargo, su afición lo lleva al sueño de su niñez, haciéndole que regularmente toree con su pincel en los lienzos.
Ahora que finalmente sé el derrotero recorrido por este artista amigo, quien por el sendero de la pintura se hizo famoso en la tauromaquia, si me preguntaran de nuevo por el autor de mi cuadro, mi repuesta sería diferente: “lo pintó Pedro Escacena, un artista amigo desde mi niñez, quien como Ruano Llopis, Reus o Saavedra es un fenómeno pintando carteles de toros”.




Libro de grandes Líderes Andaluces donde el pintor taurino es reconocido por su gran trabajo y como persona. 





hace unos años me regalaron un cuadro antiguo pintado por Escacena. Tiene su firma y abajo dice sevilla. El cuadro tiene pintado la procesion de la virge de La Macarena. Mucha jente me lo a querido comprar pero no se que valor tenga.
Buenas Angel, nos alegramos mucho de conocer el recorrido que van haciendo los cuadros de Pedro Escacena.
Con respecto al valor del cuadro no podemos ayudarle puesto que eso lo debería de tasar un especialista y Pedro ya no se dedica a la pintura de forma comercial. Lo que si le podemos ayudar es a confirmar que el cuadro pertenece realmente a Pedro, si nos envias una fotografía del mismo le responderemos lo antes posible.
También le agradeceríamos que nos contaras un poco como llegó el cuadro a sus manos, ya que suelen haber historias bastante curiosas detrás de cada obra.
Un saludo y esperamos su respuesta.